La propuesta llegó de la mano de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, y no dudamos un instante en unirnos a este proyecto que se denominó Sumando Voluntades. La comunicación social no es sólo informar en distintos medios detrás de una computadora o micrófono, sino también el trabajo con la sociedad desde adentro de la red. Esto implica el contacto con la problemática y sus protagonistas, sumergiéndonos en las mismas para buscar una solución entendiendo la realidad de cada contexto.
El voluntariado es una forma de intercambio de experiencias, de herramientas, vivencias y conocimientos. Al ser con los niños, el proceso es mucho más rico, dinámico y productivo, ya que ellos conforman las generaciones futuras.
La realidad económica y social que el país atraviesa desde hace décadas junto con la inacción del Estado, generaron la pobreza con la que nos enfrentamos todos los días. Por suerte hubo gente que no se dejó estar, que se preocupó por sus vecinos, por su barrio, por los chicos. Así nacieron los comedores y las copas de leche, con el fin de ayudar no sólo en lo alimenticio, sino también brindando apoyo y contención.
Es a este último aspecto al que apuntamos desde Sumando Voluntades. Más allá de que el proyecto recién empieza, el poco tiempo transcurrido nos ha demostrado la riqueza de lo que estamos haciendo. Ver que se generan inquietudes, debates de lo cotidiano, y hay ganas e interés de conocer las herramientas y aprender a usarlas para el beneficio de todos, es el mejor resultado que podíamos obtener.
No es una práctica de ninguna materia, todos los voluntarios que participamos lo hacemos porque queremos y sentimos que la propuesta lo vale. No hay cambio si no hay movimiento y actitud de innovación y mejora. Los encuentros que tenemos con los chicos pretenden despertar los sentidos, generar compromiso y acción.
El trabajo no es fácil, hay preconceptos y prejuicios de los dos lados. La prueba por parte de los niños es constante, perciben cada palabra y actividad con sospecha hasta que entramos en una especie de amistad. Especie porque la entrega nunca es total, y eso es parte del desafío también.
Laura López Silva
Coordinadora
El voluntariado es una forma de intercambio de experiencias, de herramientas, vivencias y conocimientos. Al ser con los niños, el proceso es mucho más rico, dinámico y productivo, ya que ellos conforman las generaciones futuras.
La realidad económica y social que el país atraviesa desde hace décadas junto con la inacción del Estado, generaron la pobreza con la que nos enfrentamos todos los días. Por suerte hubo gente que no se dejó estar, que se preocupó por sus vecinos, por su barrio, por los chicos. Así nacieron los comedores y las copas de leche, con el fin de ayudar no sólo en lo alimenticio, sino también brindando apoyo y contención.
Es a este último aspecto al que apuntamos desde Sumando Voluntades. Más allá de que el proyecto recién empieza, el poco tiempo transcurrido nos ha demostrado la riqueza de lo que estamos haciendo. Ver que se generan inquietudes, debates de lo cotidiano, y hay ganas e interés de conocer las herramientas y aprender a usarlas para el beneficio de todos, es el mejor resultado que podíamos obtener.
No es una práctica de ninguna materia, todos los voluntarios que participamos lo hacemos porque queremos y sentimos que la propuesta lo vale. No hay cambio si no hay movimiento y actitud de innovación y mejora. Los encuentros que tenemos con los chicos pretenden despertar los sentidos, generar compromiso y acción.
El trabajo no es fácil, hay preconceptos y prejuicios de los dos lados. La prueba por parte de los niños es constante, perciben cada palabra y actividad con sospecha hasta que entramos en una especie de amistad. Especie porque la entrega nunca es total, y eso es parte del desafío también.
Laura López Silva
Coordinadora
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